martes, 17 de abril de 2012

Efecto mariposa

Cuando nos queremos dar cuenta la vida nos paso por encima. Nos trituró con su necia sinceridad, demostrándonos que el hoy le quedo tarde al ayer. Demasiado trecho dejamos volar sin prescindir de lo importante, buscando alternativas para ser felices, cuando la verdadera opción se paró frente nuestro y la dejamos escapar. Idiotas corazones débiles, que hoy sufren un dolor tortuoso. Quizás todo debió ser así al fin de cuentas y nosotros sólo transitamos un camino delimitado, Pero pudimos habernos desviado también. Pudimos haberlo hecho.


Las respuestas se encuentran en comenzar a definir de una buena vez el futuro ya que reprocharse el pasado no  generará caminos posibles hacia adelante. Después de todo nunca volveremos el tiempo atrás, las manecillas se empeñan en fluctuar hacia el inconstante porvenir. Miremos hacia el frente, demos ese paso, con nuestros miedos, nuestras debilidades y nuestros defectos, pero hagámoslo hoy. No habrá el mañana que queremos sino empezamos ahora mismo. "El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". Yo todavía me empeño en pensar que puede ser posible.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Imposible como el ayer

DEDICADO A MI SEGUIDORA: La que vive al lado
 


No puedo evitar tu felicidad, no puedo coartar tu libertad.
Pero tan sólo te pido que vuelvas un día, que regreses para poder construir aquel mundo con el que tanto soñé, aquella fantasía tan perfecta como real. Parecía verdaderamente cierta….
Te atravesaste cuando menos lo esperaba. Yo no te busque, no te quería en mi vida, pero ya te transformaste en parte de mí ser.
Es inevitable no pensar en vos, porque te encaramaste en mi mente. 


Intento a cada momento desalojarla de tus recuerdos y muero con cada intento.
De mí solo queda una estela, un suspiro, un amor imposible como el ayer….

miércoles, 13 de abril de 2011

Delirio, insomnio, poesía.....


Surcando la línea constante de la locura, padeciendo los instantes, esquivando para no pensar…. Evitando los momentos de quietud con el solo deseo de salir a volar. Dejarse llevar, muchas veces hasta más allá de lo que necesitamos posible. Perseguir las palabras que el viento no deja de murmurar y buscar aquellos brillos al despertar.

 Gritar al vacío nuestra verdad, con la certeza de que el alba no olvida los destellos pasados, los recuerdos guardados. Viajar entre la estela luminosa, aparcando nuestro ser en el lugar más inhóspito y lejano. Divisar entre la muchedumbre aquello que creímos perdido, aquello que quizás no veamos.  Delirar y seguir así, sin más….descubriendo lo que en la vida resta por pasar…

martes, 12 de abril de 2011

Desde el andén....

Para dejar atrás las miserias del pasado recorro ese largo pasillo del fondo..aquel que desemboca en tardes de otro perfume por oler, nuevas hojas por esparcir en campos de antiguas primaveras.
Volando entre nubes de algodones que se desgarran con la simple brisa para nuevamente volverse a formar. Siluetas pasajeras, desalojadas con desdén de su creación singular….mares de salvia que brotan para terminar de remendar las heridas de un pasado difícil de pensar. Recuerdos escondidos en recortes de papel, miradas cómplices y sufridas del ayer. Películas de guerra, de amor tal vez, pero solo un desafío que resta por resolver.

Y verás así como yo me marcharé entre recuerdos y olvidos, entre un velo de vapor espeso que casi ya no dejaba ni ver.  Abriendo paso intentaste remendar lo hecho sin pensar, pero nunca comprendiste que no era el momento para ver flores renacer. 

Calles vacías olvidadas en el ayer, callejones sin salida, desvíos del querer.
Andén abandonado por la cálida tarde de abril, sentimientos despojados de toda dignidad pueril.
Paso a paso, día a día en tierras desiertas, cuasi dormidas, vaciadas de verdad. Realidades utópicas abandonadas en los fondos de la ignominia, respetos perdidos, duelos desgarradores y nada más por hacer.
La perdida suele resultar abrumadora y tendiente a perecer en amaneceres desolados, risueños de furor.

domingo, 10 de abril de 2011

El tiempo necesario


¿Cuánto tiempo será preciso? ¿Cuánto tiempo será suficiente? Los minutos parecen arrasar el compás del tiempo, mascullando olvidos con cada palabra. Braman rabiosos errores pasados que han quedado retenidos en el inconsciente particular. Propio de mi dolor, que se acrecienta con la espesa penumbra del terror. Miedo a mirar más allá, a comprender lo inexistente o perdido. A deambular sin son por un cúmulo de palabras que la espuma decapitó. Blancos sueños no se divisan ya, sólo navíos y navegantes que buscan perdonar. Ilusiones resentidas, capciosas y beligerantes, echadas a la existencia con el fin único de transcurrir. Sin embargo habrá espacio para enloquecer cuando los viajeros desvíen su camino y pierdan la fe. Cuando las almas callen frente al dolor y el viento atestigüe las atrocidades del corazón. La pena se volverá innata y clara entonces, imposible de esquivar. Allí donde el mundo pida detenerse y bajarse de la absurda vorágine diaria, allí donde los pájaros yo no sepan volar.

Silencio avecinándose desde lejos. Sólo silencio y más silencio….. y en el fin, por último, soledad….

jueves, 20 de enero de 2011

Suspirando tardes de café

 Ahora va camino hacia allá…sin nada más….sin nada que perder…. cinco años, quizás diez….nadie lo sabrá. Se recuesta en una mesa de aquel café…esperando, siempre esperando. Una de azúcar, quizás también miel. Ahora o mañana, mañana o ayer….una más de azúcar sedará la espera. El tránsito afuera se volvió insoportable, sólo pensaba en cerrar los ojos y dormir, confortable e inquietamente. Para el anochecer seguía allí, tieso e inmóvil, ya sin fe. Proclamando el himno del olvido, cansado de no volverte a ver. El café había extrañamente motivado su insistente deseo de dormir…por dos años, o tres, quizás más…ahora nadie lo sabrá!

martes, 18 de enero de 2011

Otro nuevo amanecer

Para que esperar, esta vez la ansiedad le ganó a la mañana. Salí por la madrugada a caminar un poco por el barrio. Me sentía seguro para intentar recorrer la ciudad entera. Salí de casa alrededor de las tres de ese día jueves. El kiosco de Don Roque se veía añejo en la sombra de la noche. Parecía perpetuarse de la esquina entera, como si estuviera adosado a las baldosas linderas.  Tras mis pasos una sombra poco usual se dibujaba. Sentía tu presencia, quizás aún me recuerdes y me ampares como ayer, cuando salíamos sigilosos en busca del amanecer. Tengo mis serias dudas sobre tus sentimientos. Será que ya perdí esa noción del tiempo. Del presente y del mañana. Cada día será una nueva incógnita, un nuevo misterio.
 Seguía buscándola a ella con mi mirada perdida en la acera de cemento compactado. Me crujían los sesos, mis párpados caían, no podía divisarte a mi lado y eso me irritaba demasiado. 

Caminé hasta perder de vista el camino, para ese entonces la ciudad había quedado lejos. Llegué a tu escondite secreto, aquella hamaca que colgaba del cielo. Se balanceaba como la del parque...pero esta vez repleta de buenos recuerdos.  El amanecer asomaba su cálida presencia cuando me disponía a regresar. Resultó que realmente me podías amar. Así lo sentí esa vez en aquel lugar. Tú estabas de nuevo allí y entendí que nunca me olvidarás. Volver fue el siguiente paso y un susurro de tu boca plasmó un hasta luego en mis mejillas frías por aquel otoño insistente. Al levantar la mirada me encontraba de nuevo en la cama, tratando de atrapar tu perfume en el dorso de mi almohada. Olía a jazmines, de esos a los cuales admirabas.